Los viajes son en la juventud una parte de la educación, y, en la vejez, una parte de experiencia

Mallorca (Noviembre 2012)

El mes de Noviembre nos ofrecía un puente, decidimos aprovecharlo para viajar hasta Mallorca. Llegamos al aeropuerto de Palma y alquilamos un coche con el que poder movernos con comodidad por la isla.
Nuestro primer día lo dedicamos a la zona noreste, dirigiéndonos hacia la cueva Artá, con impresionantes formaciones en su interior y situada en un enclave privilegiado al borde del acantilado. Posteriormente continuamos hacia Capdepera en donde comimos. Siguiendo el camino hacia el norte, llegamos a la península de Formentor, con preciosas vistas, en cuyo extremo se encuentra el Faro de Formentor. Para concluir el día, paramos en el pueblo de Alcudia, destaca por los vestigios romanos de Pollentia y el trazado medieval de sus calles.
Nuestra segunda jornada la dedicamos a la capital, Palma de Mallorca, que cuenta con 400.000 habitantes. Allí recorrimos su puerto deportivo, que desprende lujo, hasta llegar a la bonita catedral de Santa María. También pudimos ver palacio de la Almudaina, pasemos por su casco antiguo, conocimos la plaza mayor, el Castillo de Bellver con su impresionantes vistas...
El último día nos dirigimos hacia la costa suroeste, partiendo del Puerto de Andratx, hasta llegar al Puerto de Soóller, todo ello atravesando la Sierra de la Tramuntana (Patrimonio de la Humanidad), dónde pudimos conocer pintorescos pueblos como Valldemossa o Deya, y paisajes espectaculares como la Sa Foradada (península agujereada por el mar).

Salida cueva de Artá

Faro de Formentor

Catedral de Santa María

Torrente de la Riera

Sierra de la Tramuntana

Deya

Turquía (Julio 2012)

Seis meses para ir dando forma a un viaje que rondaba nuestras cabezas, pero por el que no nos acabábamos de decidir, Turquía. Cogimos el vuelo en Bilbao y aterrizamos en Estambul, se trata de la ciudad más grande de Turquía y tercera más poblada de Europa con más de 11 millones de habitantes. Todo lo que se respira allí es historia, se trata de la antigua Bizancio, también llamada Constantinopla en la época del Imperio Romano, para finalmente tomar el nombre de Estambul al caer en manos del Imperio Otomano.
Se trata de una ciudad que te conquista por su multiculturalidad, historia, ambiente y tranquilidad, a pesar del  bullicio y aparente caos que muestran sus calles. Su centro histórico (Sultanahmet) está presidido por Santa Sofía y la Mezquita Azul, realmente imponentes. También conocimos por esta zona el Hipódromo, el Palacio de Topkapi y las cisternas de Yerebatan como lugares más destacados. Coincidimos en la época del Ramadán, lo que hacía de esta zona un lugar aún más especial, ya que el ambiente musulmán una vez se pone el sol, resulta mágico, con familias enteras sentadas en el césped para compartir el Iftar (su primera comida del día).
Sin salirnos de la zona antigua, nos encontramos con el barrio del bazar, callejeando pudimos conocer el Gran Bazar, el Bazar de las Especias y cómo no, alguna otra mezquita como la Mahmut Pasa o Nuruosmaniye.
Por último, bajando por esta zona, llegamos hasta el puerto de Eminönü, donde la Mezquita Nueva resulta un oasis entre el bullicio de vendedores, barcos, tráfico, pescadores y personas yendo de un lado a otro.
Pasando el puente de Gálata, entre los pescadores del Cuerno de Oro, llegamos al barrio de Galatasaray, en  donde se encuentra  la torre de Gálata, antiguo faro, que delimitaba la ciudad. Gran ambiente en esta zona, con gente por sus calles tomando algo.
Subiendo por empinadas cuestas, llegamos al comienzo de la calle Istiklal, en donde empieza la zona nueva. A partir de aquí parece que se entra en otra ciudad, la zona moderna similar a cualquier otra gran ciudad europea, repleta de tiendas de marca, restaurantes, pubs... y además casi desaparecen los velos de las cabezas de las mujeres. Recorriendo esta larga avenida peatonal se llega hasta la plaza de Taksim, centro de la zona moderna de Estambul.
Otra de las cosas que hicimos fue cruzar a la parte asiática de la ciudad, concretamente al barrio de Uskudar, para desde allí disfrutar del atardecer sobre la ciudad, mientras tomábamos un té.
El último barrio que visitamos fué Eyüp, zona muy tradicional, desde la que se disfruta de unas bonitas vistas.
Otro de los días le dedicamos a recorrer en barco el Estrecho del Bósforo, en donde aprecias la inmensidad de esta ciudad,  llegando hasta Anadolu Kavagi, pueblecito de pescadores desde el que se divisa la desembocadura del Bósforo en el Mar Negro.
Para tomarnos un descanso, decidimos pasar un día en Heybeliada, una de las nueve Islas de los Príncipes. Alquilamos una bici para recorrerla y terminamos bañándonos en el mar de Mármara.
Hasta aquí nuestra primera parte del viaje, cambio de aires con un vuelo que nos llevó hasta Izmir, para desde aquí acercarnos en tren hasta Selçuk. Se trata de un pueblo en el que el tiempo parece haber retrocedido 20 o 30 años. Sus habitantes se mueven en viejas bicis de mercancía, motos con alforjas, los hombres se reúnen para ver la televisión en los bares, las familias salen a las puertas de sus casas por las noches para evitar el calor, el transporte lo haces en camionetas... Por todo ésto y por su gran cocina, fue un lugar en el que disfrutamos mucho. Aquí pudimos contemplar lo poco que queda del Templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo antiguo y las ruinas de la basílica construida sobre la tumba de San Juan Evangelista. Pero la principal atracción de esta ciudad es que se encuentra a tan sólo 3 km de Éfeso, una de las ciudades en ruinas más importantes del mundo y mejor conservadas. Increíble recorrerla e imaginarse la vida en ella desde el año 1000 a.C.
De esta zona, lo más complicado resultó el calor, llegando a 45 ºC. Había que convartirlo, así que aprovechamos la tarde para acercarnos hasta la playa de Tusan y allí bañarnos en el Mar Egeo.
Un viaje que realmente nos ha encantado.

Mezquita Azul

Cisternas de Yerebatan

Mezquita Nueva

Té de manzana

Puente de Gálata desde Karaköy

Atardecer desde Üsküdar

Final del Bósforo en el Mar Negro

Éfeso


Andalucía (Enero 2012)

Comenzaba un nuevo año, buen momento para viajar hasta Andalucía, otro destino pendiente desde hacía tiempo. Nuestra primera parada fué Sevilla, capital de la Comunidad Autónoma, que cuenta con 703.000 habitantes, lo que la hace la cuarta ciudad más poblada de España. Allí recorrimos su casco histórico, visitando la catedral con la Giralda, el Alcázar con su mezcla de estilos, la Torre del Oro a orillas del Guadalquivir (todo ello patrimonio de la humanidad), paseamos y tapeamos por el barrio de Santa Cruz, vimos la plaza de España, disfrutamos de la vista desde el Metropol Parasol...
El viaje continuó en Granada, capital de provincia con 234.000 habitantes. Ciudad con gran influencia musulmana que la dá un encanto especial. Paseamos por su casco histórico, llamativo por sus puestos de fruta y comida, su tapeo y por su catedral con la Capilla Real, en donde se encuentra el sepulcro de los Reyes Católicos, Juana la Loca y Felipe el Hermoso. Más tarde acudimos al barrio del Albaicín, de origen Andalusí, un auténtico oasis en lo que se refiere a zonas con historia y auténticas, ya que no está explotado para el turismo y resulta un placer recorrer su laberinto de calles que te llevan hasta el Sacromonte, barrio de los gitanos y del flamenco, a donde se puede acudir para escucharlo en sus cuevas encaladas. Imprescindible acudir a los miradores de esta zona para ver la puesta de sol sobre la Alhambra con Sierra Nevada enmarcándolo. Nuestro último día en Granada se lo dedicamos a la Alhambra, ciudad palatina nazarí Patrimonio de la Humanidad. Recorrimos sus tres partes; la Alcazaba (defensiva), los Palacios Nazaríes (residencial) y el Generalife (ocio); además de disfrutar de las vistas que ofrece de todo Granada.
Y para terminar dedicamos los dos últimos días a Córdoba, capital de provincia con 328.000 habitantes. A orillas del Gudalquivir y bajo Sierra Morena, fué capital de distintos imperios y califatos que la llevaron a ser considerada la ciudad más grande y opulenta en el siglo X. Merece la pena recorrer su casco histórico, Patrimonio de la Humanidad, llegando a lugares como el barrio de la Judería, la calleja de las flores, la Sinagoga, la plaza del Potro, el Alcazar de lor Reyes Cristianos, las caballeriza reales, el puente romano, las murallas romanas que lo rodean... Pero sin duda lo más impresionante es la Mezquita (actual catedral), edificio musulmán con una basílica renacentista en su parte central, que rompió el edificio islámico. Curioso que el propio Carlos V se arripintiése de haber intercedido en la construcción de la basílica diciendo "habeis destruido lo que era único en el mundo, y habeis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes". Aún así es uno de los monumetos que he visitado que más me han impactado.
Un viaje que nos ha encantado y en el que la única parte negativa ha sido la apología al toreo que envuelve Andalucía. Ya sabía a dónde viajaba, pero no por ello entiendo la estupidez humana que aplaude y llama arte a una cruel tortura.

Torre del Oro

Giralda

Plaza de España en Sevilla

Cuevas del Sacromonte

La Alhambra y Sierra Nevada

La Alhambra y el Albaicín

Puente romano y Mezquita de Córdoba

Interior de la Mezquita